“Un saludo con un pie en la esperanza y el otro en el escepticismo”, por Hugo Presman

La salutación del 31-12-2019, llevaba por título “Amanece que no es poco”. Encerraba la esperanza de un cambio en la situación económica y política del país, a partir de un panorama extremadamente complicado. La aparición del COVID 19 fue el cisne negro imposible de avizorar. El saludo del 31-12-2020 llevaba por título “No hay otro tiempo que el que nos tocó vivir”. Ahí se decía: “Con números económicos furiosamente en rojo para los cuales no hay vacuna posible en el corto plazo. Sabemos que por encima de muchos males, siempre amanece que no es poco. El futuro mejor nunca desaparece del horizonte No lo regalan sino que se lo conquista. Con lucha, persistencia y tenacidad y siempre como integrante de un colectivo. La normalidad conocida no volverá igual.” Pero están volviendo los besos cercenados, los abrazos impedidos, los encuentros imposibilitados.

El 2022 transcurrirá con la posibilidad de un acuerdo con el FMI, que lleva la certeza que nunca hay buenos acuerdos con ese auditor de acreedores, con las luchas que se desarrollarán para mejorar significativamente la distribución del ingreso, con la probabilidad cierta de que la economía siga creciendo, continuando la convivencia con el COVID, que cuando parece camino a su derrota, siempre origina una nueva cepa, para mantenernos alertas y preocupados. Al respecto no hay magia posible: solo la vacuna y ser cuidadoso con uno mismo y por lo tanto solidario con el prójimo.

Con ese panorama, el saludo lleva la fuerza del optimismo de la voluntad y el escepticismo de la inteligencia

Es necesario que más temprano que tarde los caídos de un sistema extremadamente injusto y desigual sean incluidos. Para eso no hay laboratorio ni vacuna, sino política. No será un regalo. Será obtenido con lucha.

En el momento de alzar las copas, no puedo faltar el recuerdo a tantos compatriotas muertos por la pandemia y el agradecimiento a los integrantes de todo el sistema sanitario. A los científicos, a las vacunas y al gobierno que termina el año habiendo adquirido cien millones de vacunas, con la mas importante campaña de vacunación de la historia.

En América Latina hay auroras que aparecen y otras que prometen acompañarnos, haciendo cierto la frase que Shakespeare puso en boca de uno de sus protagonistas: “La oscuridad más profunda es la que precede al amanecer”

Brindemos entonces porque ese futuro llegará, porque lo imposible solo tarda un poco más, por encima de los contratiempos e incertidumbres, de los tiempos difíciles que nos esperan.

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