Por los caminos de Saint Exupéry en Argentina

Antoine Saint Exupery

Antoine Saint Exupery


Por: Doretta Cattedra (Conductora de “Viajando con los cinco sentidos”)

“Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos”. El 29 de Junio de 1900 nacía el escritor y aviador francés Antoine de Saint Exùpery, autor de esta famosa frase y del libro “El principito”. A modo de homenaje, Viajando con los Cinco Sentidos comparte un itinerario por los destinos argentinos en los cuales Exùpery dejó su huella.

La cartelera turística de la Argentina ofrece un itinerario exclusivo por los destinos en los que Antoine de Saint Exupéry dejó su huella. El escritor de origen francés viajó por primera vez a fines de la década del ’20 para ponerse al frente de la primera compañía de aviación del país, junto a sus colegas Jean Mermoz y Henry Guillaumet, y su visita no pasó desapercibida.

El paseo temático tiene su puntapié inicial en la Capital Federal, se interna en las pampas de la provincia de Buenos Aires y tiene su máximo esplendor en la región Patagónica, una especie de musa inspiradora que influyó en las descripciones de algunas de sus grandes obras como Vuelo Nocturno. Además, un apartado imperdible en la provincia de Entre Ríos, donde aterrizó de imprevisto en un viaje hacia Paraguay.

Paisajes que lo cautivaron

Como fundador y primer piloto de la denominada Aeroposta Argentina, una línea que hace poco menos de un siglo se dedicó fundamentalmente al transporte de correspondencia y en menor medida al de pasajeros, Saint Exupéry descubrió inhóspitos lugares del territorio que cautivaron su atención. La Cordillera de los Andes, los bosques, estepa, valles y costas patagónicas fueron su gran pasión.

Llamado “Saintex” por sus amigos, este soñador reconocido en el mundo entero escribió en Buenos Aires una de sus novelas, conoció a su gran amor y terminó con el aislamiento que padecían numerosos pueblos sureños. Llegó hasta el Fin del Mundo en la provincia de Tierra del Fuego y unió a las localidades de Bahía Blanca, Viedma, Trelew, Puerto San Julián, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado y Río Gallegos.

Fueron más de 15 meses de aventuras y viajes a lo largo del territorio argentino. La empresa de aviación posteriormente entró en quiebra y su regreso a Francia fue definitivo. En su país natal, continuó con la escritura y obtuvo su máximo reconocimiento con El Principito en 1943, una obra traducida a más de 140 idiomas y con decenas de millones de ejemplares distribuidos por el mundo entero.

El texto refleja en una de sus ilustraciones una silueta de la Isla de los Pájaros, situada en cercanía de la ciudad de Ushuaia (Capital fueguina), donde habitan hoy lobos marinos y diferentes especies de aves. Se trata de una imagen en la que una boa se come un elefante. También fueron de gran inspiración volcanes avistados desde el aire, ovejas tapadas de nieve y leyendas aborígenes del Sur.

Lugares de Buenos Aires

Si bien el autor de El Principito pasó gran parte de su estadía en la Ciudad de Buenos Aires -capital argentina-, suele decirse que no fue uno de sus destinos favoritos por su falta de costumbre al cemento. En tanto, existen varios lugares que conservan su recuerdo.

Saint Exupéry se alojó en el tradicional Hotel Majestic, ubicado a escasas cuadras del Obelisco porteño, en un antiguo edificio del 1800. Allí, mantuvo su primer encuentro con Le Corbusier, a quien llevó luego a volar sobre la Ciudad para sus trabajos de urbanización.

Durante una conferencia brindada por Benjamín Crémieux, en la sede de Amigos del Arte de Buenos Aires, conoció a la salvadoreña Consuelo Suncin -viuda del escritor Enrique Gómez Carrillo-, con quien contrajo matrimonio poco tiempo después en Francia.

Y, a escasos kilómetros de la Ciudad, otro de los destinos que guarda su recuerdo es Villa Ocampo, en el partido de San Isidro, donde visitó junto a otros intelectuales la casa de Victoria Ocampo. Allí, hace apenas tres años se realizó una muestra con fotografías, cartas y maquetas sobre su paso.

El gran recuerdo

Uno de los recuerdos más importantes que el país conserva de Saintex es su antiguo monoplano, el cual servía para transportar una tonelada de mercadería y recorrer 5 mil kilómetros sin dificultades. Se trata del Latecoere 25, un modelo de características únicas en el mundo, construido con madera, aluminio, metal y telas termocontraíbles.

Luego de casi 40 años de abandono, el avión con el que recorrió toda la Patagonia argentina fue totalmente restaurado y se exhibe en los hangares que la Fuerza Aérea Nacional posee en la ciudad de Quilmes, provincia de Buenos Aires, a poco más de 20 minutos de viaje desde la Capital vía autopista.

Con la cabina descubierta, el escritor y sus colegas aviadores desafiaron las bajas temperaturas y los vientos del Sur durante casi dos años. Integrantes de la Fuerza Aérea de Quilmes expresaron al momento de la inauguración de la muestra que aquella “era la época de la aviación heroica” y que si bien “la máquina parecía frágil; podía planear como pocas”.
(Avenida Otamendi y Teniente Brussa 1878 (Quilmes) TEL: 4253-2859/0646/7832)

La musa inspiradora

El primer vuelo con destino a la Patagonia argentina que realizó Saint Exupéry se concretó el 20 de octubre de 1929 y tenía por fin cubrir “la línea más austral del mundo”, lo que implicaba una gran promoción para la compañía Aeropostal así como un reto para los pilotos.

El punto de partida fue la ciudad de Bahía Blanca, en el extremo sur del territorio bonaerense, con destino a Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut, con escalas en San Antonio Oeste y Trelew. El viaje duró seis horas y la velocidad promedio llegó a 158 kilómetros por hora. Por fuera de los vuelos comerciales, realizó también varias rondas de inspección, reconocimiento y raids hasta Tierra del Fuego.

En una de las cartas que envió a su madre expresaba: “¡Qué bello país y cómo es de extraordinaria la Cordillera de los Andes! Me encontré a 6.500 metros de altitud, en el nacimiento de una tormenta de nieve. Todos los picos lanzaban nieve como volcanes y me parecía que toda la montaña comenzaba a hervir“.

Muchos de estos vuelos eran de 18 horas de duración y se efectuaban en horario nocturno, lo cual se estima fue de gran inspiración para su novela Vuelo Nocturno, una obra que posteriormente fue llevada a la pantalla grande por la compañía Metro Goldwyn Mayer

Apartado inesperado

Otro de los destinos que cautivó a Saint Exupéry en su paso por la Argentina fue el Castillo San Carlos, ubicado en la localidad de Concordia, provincia de Entre Ríos. “Había aterrizado en un campo y no sabía que iba a vivir un cuento de hadas”, expresó en referencia al sitio que posteriormente fuera inspiración del cuento Oasis, publicado en su libro Tierra de Hombres.

Actualmente, sólo quedan las ruinas de aquel castillo en el que Saintex se hospedó, pero representa un excelente sitio de interés para quienes disfrutan de la naturaleza. El parque alcanza las 70 hectáreas, posee un lago artificial, una imagen del Cristo de la Hermandad, un vivero y un monumento del Principito sobre el asteroide.

El aviador iba en un viaje de reconocimiento hacia Asunción del Paraguay y tras un imprevisto en el lugar conoció a dos niñas, a las que llamaría sus “princesas argentinas”. En ese entonces, residía en el castillo una familia de origen francés que lo recibió e invitó a disfrutar del lugar.

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