A DIEZ AÑOS DEL 2003 SEPULTARON EL 2015

Néstor Kirchner, asunción presidencial 2003

Néstor Kirchner, asunción presidencial 2003


Por: Eduardo Di Cola (ex Diputado Nacional)

Cuando nuevamente tengamos que elegir un presidente en el 2015, habrán transcurrido doce años de aquella elección en la que el 63% del electorado distribuyó sus predilecciones entre algún candidato con insospechada militancia en el Justicialismo.

En aquel momento los quince candidatos no justicialistas que se repartieron el restante 37% de los votos, hicieron campaña señalando que lo superador era lo de ellos. Que los justicialistas expresaban lo mismo y que irresponsablemente dañaban a la democracia y al sistema de representación al involucrar a todos los argentinos en sus propias aspiraciones y diferencias internas.

Lo cierto es que a una década nos encontramos ante el mismo escenario.

Como dijo Albert Einstein, “la locura está en pretender obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo”, y lo evidente es que Stolbizer, Carrió, Binner, Pino Solanas, Ocaña, Alfonsín, Bullrich, Estenssoro, Morales etc etc. caprichosa e insistentemente recorren el mismo camino.

Lo único distinto podría haber surgido de Mauricio Macri pero llamativamente termina enredado en la misma lógica.
Como resultado, el aspirante a la Presidencia de la Nación por el PRO ni siquiera pudo presentar lista en el principal distrito electoral del país. Es más, por el hecho que una, leyó bien, una (1) dirigente de su partido integra la lista de Massa, balbucea una alianza con el propio Massa quien a su vez lo desaira negándoselo explícitamente.

Por estos días podremos hacer diferentes análisis y especulaciones sobre el significado de las listas y los posibles resultados.

Lo concreto es que cuando aún faltan dos años para las elecciones presidenciales, la sola presentación de las listas para las PASO/2013 sepultaron toda posibilidad para que algún candidato por fuera del Justicialismo tenga alguna posibilidad de acceder a la Presidencia de la Nación en el 2015.

Resumiendo, una cosa es segura. Con el cierre de las listas la dirigencia no justicialista perdió la última oportunidad.

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