«Amanece que no es poco», por Hugo Presman

La salutación del 31-12-2016, bajo el título “Difícil presente, incierto futuro”, decía: “Ha sido uno de los años más difíciles, cuya dureza nos remite a principio del siglo XXI. El futuro, si se es realista y se está alejado de los libros de autoayuda, no es esperanzador. El país está siendo refundado tratando de terminar con un empate histórico que se arrastra desde el inicio de nuestro país. Pero más allá de cierta desazón, no podemos dejarnos arrastrar por el desaliento, razón por la cual comparto con Uds. un cuento.”

EL DESALIENTO

“Se había corrido la voz de que el diablo, por fin dejaba el negocio. Y parece que era así nomás, porque en la puerta de su enorme mansión había un largo caballete con todas las herramientas del diablo a la venta. Y por ahí estaban los odios, las guerras, todo, todo ahí expuesto y los interesados preguntando precios. Así que un señor requería ¿cuánto me sale esta guerra? ¿y por dos, me hace precio? Y así estaba hasta que en un costado había una herramienta con forma de cuña, muy gastada, muy usada se veía. Así que este hombre le preguntó al diablo: Y esto ¿qué es? ¡Ah! Mi amigo, le contestó el diablo, eso, eso es el desaliento. Y ¿cuánto cuesta? le preguntó el hombre. La respuesta lo dejó anonadado. Un despropósito el precio. Pero dígame ¿por qué tan caro? Sabe por qué mi amigo, respondió con seguridad el diablo: cuando a mí las otras herramientas ya no me dan resultado, yo apelo al desaliento. Yo con el desaliento me meto en la persona y hago con ella lo que quiero. Bueno, el desaliento era tan, pero tan caro que el diablo no lo pudo vender, así que un consejo: anden con cuidado porque el desaliento sigue siendo propiedad del diablo.”

El 31-12-2017 bajo el título “Rumbo al iceberg”, el saludo decía: “El gobierno, después de la validación de sus políticas con casi el 42% de los votos, se siente que dejó una embarcación precaria y se subió al Titanic. Inicia su etapa refundacional y se propone concretar su “ir por todo”. Es fácil pronosticar un año próximo con fuerte conflictividad social. Mientras el gobierno siga teniendo la posibilidad de endeudarse, y no ocurra alguna crisis internacional que suspenda el flujo de dólares especulativos, el iceberg sólo estará en el horizonte como potente amenaza. Mientras ello ocurra en un tiempo impredecible, se irá forjando una pesada herencia que costará levantarla a varias generaciones.”

El 31-12- 2018, bajo el título “Un año para despedir sin indemnización”, el saludo decía: El año pasado el saludo de fin de año se titulaba “Rumbo al iceberg”. Ahí se expresaba: (Se transcribía el párrafo anterior) Y agregaba: “Fue premonitorio. El iceberg apareció y el gobierno lo embistió. El nuevo año se presenta con dificultades enormes para ser optimistas. Será un año muy difícil donde la contienda electoral definirá si se sigue ensombreciendo el horizonte o se abre una limitada expectativa. Está prohibido caer en el desaliento.”

Y así llegamos a este 31-12-2019, el título que me parece adecuado es “Amanece que no es poco”: Hoy siento que amanece. El amanecer es un espacio para soñar. Está todo el día por delante. Por una Argentina como alguna vez fue nuestro país, obra de la revolución que el peronismo hizo en términos capitalistas con el estado de bienestar. Una revolución en términos burgueses. Se sabe: la oscuridad más profunda es la que precede al amanecer. Y amanece. Eso no asegura un día brillante. Pero amanece y eso no es poco. Y en ese amanecer, está la promesa de la existencia de un futuro que los derrotados electoralmente habían clausurado.

Brindemos, porque hay futuro, más allá de los contratiempos e incertidumbres, de los tiempos difíciles que nos esperan.