“El suministro de agua potable puede comprometerse gravemente si continúa la bajante del Paraná”

Juan José Neiff, ecólogo e investigador del CONICET, explicó los fenómenos detrás de la histórica falta de agua en el Río Paraná y remarcó que los ecosistemas están adaptados a estas bajantes, pero no así los sistemas humanos.


[AUDIO] Canal Abierto – Cooperativa la 770 – Miércoles 28 de julio de 2021

El gobierno nacional ya declaró la emergencia hídrica por el “impacto y las consecuencias que está generando la bajante histórica más importante de los últimos 77 años en la cuenca hídrica de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú”, y que afecta a las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires.

El ecólogo e investigador del CONICET Juan José Neiff, explicó que “en el siglo pasado las bajantes ocurrían cada dos o tres años pero duraban 150, 200 días, 250 en la que más duró”, pero la situación de hoy comenzó en 2019 y más allá de un leve repunte durante el 2020, lleva más de 700 días. “Pero además, hay una cantidad de indicadores que señalan la posibilidad de que esto se prolongue durante un tiempo mayor al que estaba previsto” advirtió.

En primer lugar, mencionó los datos de la Universidad de Columbia sobre el Efecto de La Niña, que se extenderán hasta fin de año. “El problema viene porque el sol está en un periodo de poca radiación: son periodos de 11 años de poca radiación y de 11 años de mucha radiación. El mínimo solar va a ocurrir posiblemente por el año 2030. Al haber menos radiación del Sol, hay menor cantidad de calentamiento del mar, que puede ser de medio grado, y determina que haya menos evaporación en el Pacífico Ecuatorial y en el Atlántico Ecuatorial, el anticiclón del Atlántico, que es el que produce las lluvias en el continente” explicó.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario indica que, sólo en el semestre que va desde el 1° de marzo hasta el 31 de agosto del 2021, este fenómeno está generando pérdidas de unos 315 millones de dólares al comprometer la salida de los productos de exportación, desde la minería hasta el complejo agroindustrial. El decreto 482/21 que declara la emergencia, subsidia a las provincias con 1000 millones de pesos para atender el problema mediante mejoras en las instalaciones de agua, canales y acueductos.

Este fenómeno también puede comprometer la actividad de las 26 represas en todo el afluente, entre Argentina y Brasil, porque “cuando hay menos columnas de agua, pueden generar menos cantidad de energía” excepto las que son represas de paso como la de Yaciretá. “Las represas no son culpables de esta bajante, al contrario, por ejemplo algunas tienen reservada agua” y ayudan a la amortiguación de la bajante, pero por un período de tiempo determinado, “porque si no hay agua, no hay nada que se pueda amortiguar” remarca Neiff.

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