Dardo Scavino: “El espíritu del Mayo Francés no está muerto”

Mientras París ardía por el descontento de los intelectuales y los trabajadores en mayo de 1968, California se convertía en el epicentro de las protestas contra la guerra de Vietnam y la segregación racial. La rebelión que amenazaba con trastocar el status quo no tuvo la fuerza suficiente para cumplir sus objetivos, pero su legado perdura aun hoy.

“Basta ver a las jóvenes generaciones que vuelven a reivindicar los modos de vida alternativos al consumo capitalista y al poder de los grandes imperios. Hay que recordar que el movimiento 22 de Marzo, que era donde estaba Daniel Cohn-Bendit, surge como un movimiento de protesta contra la guerra de Vietnam, era un movimiento antiimperialista. Esa es una lucha que está presente, no tanto en Europa, pero sí en el Tercer Mundo”, aseguró acerca del legado del Mayo Francés Dardo Scavino, filósofo y presidente de la Comisión de Expertos de la Sección XIV de la Universidad de Pau y Pays de l’Adour.

La alianza entre trabajadores e intelectuales amenazó con transformar el sistema, pero las diversas tendencias en el interior del movimiento terminaron por diluir las demandas.

“Mayo del ’68 fue la confluencia de movimientos muy heterogéneos. El movimiento 22 de Marzo tenía una tendencia más anarquista, más antiautoritaria, antiestalinista, por eso el Partido Comunista se muestra muy crítico con todo este movimiento al inicio. Dentro de ese movimiento antiestalinista estaban los maoístas, los trotskistas”, explicó Scavino.

Sin embargo, también se refirió a las preocupaciones que la rebelión generaba fuera de las fronteras de Francia. “Sin caer en teorías complotistas, se descubrió en estos últimos años que la CIA estaba bastante preocupada con la influencia de intelectuales como Jean-Paul Sartre y Michel Foucault en el pensamiento francés, que irradiaba en todo el mundo intelectual, y que apoyó a la línea de los llamados “nuevos filósofos” que son los que van a terminar apoyando la guerra de Irak, la de Kosovo y todas las aventuras bélicas imperialistas de Estados Unidos y la OTAN”, aseveró Scavino.

Mientras tanto, lejos de París, en California, el sistema empezaba a crujir al calor de las reivindicaciones de los afroamericanos y la oposición a la guerra en Vietnam, tal como señaló James Petras, sociólogo y profesor emérito de la Universidad de Binghamton en Nueva York.

“El hecho más importante es cómo las movilizaciones en las universidades, en las calles, en los guetos afroamericanos tenían un enorme impacto en el proceso político y militar. Muchos han olvidado cómo la politización de los militares tenía un gran efecto sobre la capacidad del gobierno de seguir sus guerras y sus agresiones. Richard Nixon y Henry Kissinger, sin reconocerlo públicamente, se hacían una pregunta fundamental: ¿Cómo se puede mantener un imperio con un ejército en rebelión?”, apuntó el experto.

“Hubo más de 130 insurrecciones en las ciudades norteamericanas. Se llegaron a quemar edificios a dos cuadras de la Casa Blanca, en Washington. Este conflicto violento entre el Estado, los municipios, los gobernantes y las masas en las calles tenía un enorme impacto, pero limitado, en el sentido de que no cambió la estructura racial. Sí fue una forma de incorporar a la burguesía afronorteamericana en el sistema político, particularmente en el Partido Demócrata”, dijo Petras sobre la manera en que se buscó neutralizar los conflictos raciales en Estados Unidos.

La censura y la represión por parte de las autoridades fueron la respuesta a una rebelión que había comenzado en la Universidad de Berkeley, California, y pretendía expandirse por todo el país, indicó Petras.

“La CIA y la policía federal estaban muy activas en estas campañas. Tenemos archivos que muestran que el jefe de la policía federal estaba investigando y conspirando contra Martin Luther King. Hay muchas pruebas que muestran que el gobierno federal estaba involucrado en los asesinatos. Y ahora tenemos los mismos problemas. Policías matando activistas y ciudadanos afronorteamericanos”.

A pesar de no haber creado formas de organización sólidas, destacó Petras, las revueltas lograron parar la guerra y encender una conciencia de lucha que continúa hasta hoy. “Las cosas no son tan negativas. Comenzamos ahora con la huelga de maestros en California. En seis estados tenemos movimientos populares contra la violencia en las escuelas secundarias, campañas anti Trump que están creciendo. Hay una politización algo diferente a la del pasado, pero con la misma dinámica”, expresó.

[AUDIO] Voces del Mundo – Cooperativa la 770 – 10 de Julio de 2018