La UNAJ apuesta a la calidad académica con inclusión

La Universidad Nacional Arturo Jauretche inicia su ciclo lectivo 2016 con nuevas carreras y una importante y variada oferta académica en las áreas de Salud, Ingeniería y Ciencias Sociales. El constante crecimiento de la matrícula y la cada vez mayor incidencia en la región se sustentan en la buena recepción y en las experiencias que transmiten quienes ya son parte de la comunidad universitaria.

La UNAJ continúa redoblando esfuerzos para promover y garantizar la calidad académica con inclusión

La UNAJ continúa redoblando esfuerzos para promover y garantizar la calidad académica con inclusión

Comenzó el ciclo lectivo 2016 en la Universidad Nacional Arturo Jauretche con más de 9500 ingresantes de Florencio Varela, Berazategui, Quilmes y Almirante Brown, lo cual implica un notable y sostenido crecimiento de matrícula años tras año desde 2011 y que se asienta – según sus autoridades – en el fuerte trabajo que desarrollan por la calidad académica y la inclusión.

Por sexto año, la universidad abre sus puertas ofreciendo una importante y variada oferta académica en las áreas de Salud, Ingeniería y Ciencias Sociales, a la cual se suman este año, dos nuevas carreras que han tenido buena aceptación: Ingeniería en Transporte y Licenciatura en Economía. Asimismo, se abrió una nueva sede ubicada en Brandsen -en cooperación con el Municipio y otros actores de la zona- donde funciona la Tecnicatura en Emprendimientos Agropecuarios, y para la cual se inscribieron 74 aspirantes.

Resulta interesante destacar que la UNAJ, que comenzó siendo “la universidad de Varela” hoy ya no solo es reconocida en su distrito sino en la región. Cuenta de ello es el cambio en la composición de su matrícula que para 2016 recibe aspirantes de Berazategui, Quilmes y este año, de los 9524 ingresantes, 700 de Almirante Brown. En rigor, actualmente solo el 40% de los estudiantes reside en el distrito varelense.

Un recorrido por la breve pero intensa historia de la UNAJ, erigida en un edificio donde supo funcionar el laboratorio de investigación más importante de YPF, también muestra la modificación en el perfil de sus estudiantes. En sus inicios, el 97% eran primera generación de universitarios; actualmente, el 89% reviste esta condición, un porcentaje que si bien sigue siendo elevado, va cambiando paulatinamente la configuración de la población estudiantil.

Las carreras vinculadas a la salud, las más elegidas

Una tendencia que fue tomando forma desde los comienzos de la universidad, y que este año se ratifica, es la elección de carreras del campo de la salud, ya que 55 % de los ingresantes se vuelca a esta formación. Dentro de ese porcentaje, la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría es la más elegida con 1257, seguida por las licenciaturas en Enfermería y Administración, con 1168 y 896 aspirantes, respectivamente.

Es de destacar que el Instituto de Ciencias de la salud articula con el Hospital de Alta Complejidad El Cruce “Néstor Kirchner”, el cual provee tanto de la infraestructura donde se desarrollan las actividades como de un cuerpo docente altamente calificado.

El resto de la matrícula se reparte de manera casi proporcional con las carreras dependientes del Instituto de Ingeniería y Agronomía con 2019 inscriptos, y el Instituto de Ciencias Sociales y Administración con 2523.

Calidad e inclusión

Los criterios de calidad académica para la educación son complejos de definir de manera genérica, ya que dependen de quiénes son actores que los establecen, qué elementos se ponderan para ello y con qué objetivos, entre otras cuestiones.

En el caso de la UNAJ, la calidad educativa es una prioridad y se trabaja, principalmente, a través de la capacitación permanente del cuerpo docente, la producción de material educativo específico para cada etapa de la formación académica, el trato personalizado entre docentes y estudiantes, y un seguimiento intensivo del recorrido de los estudiantes.

El rector de la UNAJ, Licenciado Ernesto Villanueva sostiene al respecto: “Nuestras universidades tienen que cumplir un alto nivel de exigencia para una búsqueda de una mayor calidad en la enseñanza y que nuestros egresados estén en el primer nivel, que es lo que corresponde”.

En tanto, Carolina González Velasco, directora del Instituto de Estudios Iniciales asegura: “Siempre estuvo claro que inclusión y calidad si no están juntas, no tenían absolutamente ningún sentido. Nos parece que una clave fundamental para que exista calidad es que los docentes estén bien formados. Esto significa que sepan lo que tienen que enseñar, que tengan buenas herramientas para hacerlo, buenos materiales y sobre todo, que estén compenetrados con lo que en esta universidad queremos enseñar y entendemos que es calidad”.

Curso de Preparación Universitaria en marcha

Desde principios de febrero y durante siete semanas, los estudiantes transitan el Curso de Preparación Universitaria (CPU) cuyo objetivo es reforzar una serie de contenidos en Lengua y Matemática que resultan de relevancia para la futura formación académica, como así también brindar a los estudiantes herramientas que les permita insertarse progresivamente al mundo universitario a través del Taller de Vida Universitaria.

“Notamos que desde la primera inscripción en 2011 a este año, ha cambiado el perfil de los estudiantes”, describe Paloma Catalá, coordinadora del CPU y explica que “por un lado son más jóvenes, y si bien siguen siendo en su mayoría primera generación de universitarios, muchos tienen referencias, sobre todo intrafamiliares de un hermano, un hijo, o quizás un vecino que ya es estudiante de la UNAJ”. En este sentido, Catalá resalta que la expectativa de los estudiantes sobre las carreras es cada vez mayor porque “cuentan con mucha más información sobre el funcionamiento de la universidad”.

A pesar de que los cursos suelen ser numerosos, la Universidad realiza un esfuerzo, a partir del trabajo conjunto de docentes, coordinadores y no docentes, en hacer que el conocimiento sea lo más personalizado posible para cada estudiante. Sobre este punto, la coordinadora indica que el propósito de CPU no es nivelarlos a“todos en un mismo nivel” sino que se realiza un diagnóstico sobre cuál es el estado real, qué falencias tienen los estudiantes en relación con los contenidos y qué puntos son necesarios reforzar. Por esta razón el CPU tiene continuidad en los talleres complementarios que ya se cursan simultáneamente con las materias de primer año de la carrera.

Sedes

Con la misma lógica de acercar la educación superior a lugares donde los jóvenes no tienen acceso y por demanda de localidades de la provincia, la UNAJ abrió sedes en Castelli, Lobos, General Belgrano y este año en Brandsen.

Sobre este punto la directora del Centro de Política Educativa (CPE) la Licenciada Gabriela Peirano detalló: “Con financiamiento de la Secretaría de Políticas Universitarias en el marco del Programa ´Expansión de la Educación Superior´, abrimos sedes en Castelli, con la carrera de Enfermería, y en Lobos, con la carrera de Gestión Ambiental, las cuales ya van por su segundo año. En ambos casos tienen demandas locales muy fuertes para ambos perfiles”.

“Este año sumamos una sede en la localidad de Brandsen con la Tecnicatura Emprendimientos Agropecuarios. Obviamente es una zona que vive básicamente del campo así que es una carrera de mucho interés para el municipio como para el resto de los actores locales. Tuvimos una inscripción de más de 70 alumnos que es masiva para lo que la carrera habitualmente tiene”, agregó.

Con este panorama, desafiante y prometedor, la UNAJ continúa redoblando esfuerzos en promover y garantizar la calidad académica con inclusión para dar respuesta a las demandas cada vez más exigentes de sus estudiantes, sin soslayar la fundamental tarea de todo universidad de formar sujetos históricos comprometidos.

Experiencia exitosa

Previa a la experiencia de Castelli, Lobos y Brandsen, la Universidad tuvo una experiencia exitosa con la Tecnicatura en Emprendimientos Agropecuarios en la localidad de General Belgrano con 15 estudiantes que lograron recibirse de técnicos y actualmente trabajan en puestos vinculados a sus estudios. “En algunos casos, esos estudiantes han podido reconvertirse laboralmente y dejar, por ejemplo, la tarea de playero en una estación de servicios y pasar a administrar un campo o pasar a tener un emprendimiento propio, producto justamente de la oferta de educación superior que se le pudo acercar. Por eso, nosotros somos cuidadosos de no dispersarnos de la sede principal pero nos pareció que teníamos que atender esas demandas”, remarcó Peirano.