«Informe de un periodista nepalés», por Hugo Presman

Hace un par de semanas recibí la visita de un periodista nepalés vía zoom, con el que nos habíamos contactado por Internet. Él estaba haciendo su cuarentena en un hotel importante de Buenos Aires. Habla muy bien el castellano y me pidió alguna orientación para hacer un informe para el principal diario de Katmandú. Le pregunté qué interés podía tener en Nepal la situación económica y política de la Argentina; me contestó que en Nepal hay un lugar común que dice: “Ascender al Everest es algo sencillo; vivir en la Argentina es la verdadera aventura”. Respondí algunas de las preguntas que me hizo, desde qué es el peronismo hasta por qué los argentinos se desesperan por el dólar; a cambio le solicité que me dejara una copia del informe que enviaría a su país. Cuatro semanas después recibí el siguiente texto, que transcribo textualmente:


ARGENTINA: DONDE LA FICCIÓN ES REALIDAD

Todo lo que aquí afirmo o comento debe ser considerado un borrador de un informe definitivo. Vine con muchos interrogantes y me vuelvo con una enciclopedia de dudas. Necesitaría radicarme en esta hermosa ciudad de Buenos Aires por un lustro, para aproximarme tal vez a la comprensión de lo que sucede en este país donde lo mágico, lo sorpresivo, lo imposible se produce cada día. Hacer periodismo no exige ningún esfuerzo de imaginación, exige un ejercicio de realidad. Todos los días hay más noticias impactantes que las que se registran en Nepal en tres décadas. El peronismo me resulta un movimiento tan incomprensible como atrapante y ya me he aprendido la marcha: “Los muchachos peronistas, todos unidos triunfaremos, y como siempre daremos, un grito de corazón ¡Viva Perón ¡Viva Perón!

Dejo de lado esta caída emocional y vuelvo a mi papel de periodista neutral y objetivo. Gobierna un presidente al que lo propuso la actual vicepresidenta que es la que tiene el capital electoral. El presidente Alberto Fernández declaró la cuarentena el 20 de marzo. La oposición que está conformada por el gobierno anterior y los poderosos intereses económicos que los respaldan, nacionales e internacionales, y los usan como caballo de Troya, tuvo un balance calamitoso y levanta la consigna implícita de “cuanto peor, mejor”, que muchos años atrás movilizaba el accionar de las organizaciones guerrilleras. Como muchas veces sucede, representantes de la derecha y la izquierda encuentran tácticas similares. La pandemia ha venido en ayuda de la alianza neoliberal encabezada por el presidente anterior, Mauricio Macri (un mediocre empresario y pésimo presidente), porque una realidad tan dura actual tiende a otorgarle un indulto a esa gestión que fue un fracaso monumental a pesar de lo cual obtuvo algo más del 40% de los votos. Y como la pandemia agrava considerablemente los números macroeconómicos del actual gobierno, la oposición cambiemita espera que en las legislativas del año que viene puedan intentar el camino del regreso. Todos los sábados los opositores hacen marcha contra el gobierno donde a los adversarios-enemigos viscerales se le agregan anticuarentenas, antivacunas, los que sostienen que el virus no existe, los contrarios al 5G, los que sostienen que la tierra es plana. Me detuve en los carteles: “Cárcel para la chorra”; “No a la impunidad”; “Contra la reforma judicial”; “En defensa de la república”; “Por la división de poderes”; “Por la defensa de la libertad”; “La democracia está en peligro”; “Fernández es un títere”; “Por la libertad de expresión”; “Justicia se escribe sin K”; “Volvieron por todo, vamos por Uds.”; “Abajo la infectadura”; “Que se vayan todos”

Tuve que empezar a investigar. A la reforma judicial la oposición estima; más, está convencida, que es un artilugio para concluir con los varios procesos que imputan a la ex presidenta, aunque el constitucionalista Daniel Sabsay, hombre que tributa al principal diario llamado Clarín, tuvo que reconocer que legalmente no hay nada que de crédito a esa versión. Sin embargo para evitar que Argentina no deje de ser un país de ficción, el presidente incorporó dentro de los 11 juristas prestigiosos que tienen que proponerles las modificaciones jurídicas, al abogado de la ex presidenta. Errores de principiante para darle ficción a la realidad.

Hace mucho que no hay cuarentena, sólo limitaciones a la circulación, algunas actividades sin apertura y el entretenimiento y la educación suspendidas. Claro que mientras la oposición habla de la cuarentena más larga del mundo, el presidente afirma que no hay cuarentena y luego la prorroga. Día a día aumentan los casos de infectados y muertos, pero hay un acostumbramiento a esta situación.

Leer los medios opositores, autodenominados independientes o críticos, o escuchar a los manifestantes de las marchas anti-gobierno implica una fuerte disociación con la realidad. En los medios, la ofensiva es brutal y no reconoce límites Algunos de los columnistas más importantes de los medios, radiales, televisivos y escritos, más las redes sociales, dan la impresión de un país sumido en la anarquía y al borde de la disolución. Antes de ejemplificar, quiero ser honesto con mis lectores: el país vive un dramático momento económico y social, pero la oposición reemplaza la realidad por sus deseos y aún los aciertos del gobierno los considera errores. Es tan brutal que en sus análisis no entra la existencia de la pandemia. El consultor Sergio Berenstein afirma que “El cuarto kirchnerismo ahonda su dinámica autodestructiva y agrega: “Volvieron mejores: ahora son muchos más eficaces en acelerar los perversos mecanismos que, con la ilusión de aumentar su poder, de “ir por todo”, generan el escenario contrario….se desvanece la legitimidad de ejercicio de un gobierno que se empecina en hacer olvidar de manera apresurada las torpezas del anterior”. El editor del diario más antiguo, Claudio Jacquelin, afirma: “El método Fernández, en sus horas más críticas”. El más lúcido columnista del diario La Nación, Carlos Pagni, titula: “Escenario económico: la pandemia es el Gobierno”. El columnista estrella del mismo diario, Joaquín Morales Solá titula su nota: “Un país al borde del abismo” anticipo de otra titulada “El problema de la economía es Cristina. Pero el más enfático y tremendista es en el mismo diario Jorge Fernández Díaz que bajo el título, “La alarmante ineptitud del gobierno” escribió: “La Argentina, sin programa económico y política exterior, se precipita a una serie de graves crisis concéntricas, una financiera y otra cambiaria, una productiva y otra social, una sanitaria… y otra del orden de la inseguridad (mezcla de anarquismo y polvorín) y a todo esto se suma un colapso institucional… Los argentinos llevamos 180 días de confinamiento, y nos sentimos encerrados en una celda hermética, dentro de una cárcel rigurosamente vigilada, que se ubica en una nación tomada por desquiciados y decadentes. Que quieren aprovechar nuestro encierro para imponernos un régimen precapitalista (feudal) donde todos seamos parejamente pobres menos la reina y sus halcones, y que acaban de declararle la guerra cultural a la clase media, a la que pretenden demonizar y desvalijar con impuestos y otros saqueos… Los dirigentes que forman el cuarto gobierno kirchnerista, salvo honrosas excepciones, no laburaron nunca en el mundo verdadero. Fueron grises abogados o simples burócratas de la corporación política, y se enriquecieron dentro de ella; o son economistas con escasísima experiencia privada, o multimillonarios como Máximo Kirchner, príncipe de una dinastía de potentados que jamás debió pelarse ni siquiera para manejar su suntuoso conglomerado hotelero. Es por eso que la ley de teletrabajo atenta contra el trabajo, la ley para los inquilinos perjudica a los inquilinos, y a alguien en el gabinete se le ha ocurrido como brillante respuesta económica la idea de pagar la peluquería en doce cuotas. Consignas seniles, parches e improvisación, tiros en los pies, y un insolente combate perpetuo contra el sentido común. «No dejemos que la inmensa corrupción tape la gestión -decía Campanella-. La gestión fue peor». Aquella máxima irónica del cineasta podría aplicarse tristemente a la situación actual: son todavía más ineptos que autoritarios. Y esto ya es mucho decir, compañeros”.

El mismo escriba sostiene bajo el título “El estrepitoso fracaso de la lideresa”: “Me refiero a ese peronismo que nació tras la muerte del general Perón: un movimiento camaleónico que se las ingenió para administrar durante décadas la decadencia de este empobrecido país del fin del mundo, y que parió por el camino a una casta de caciques y magnates, la nueva oligarquía nacional… La conductora que no conduce y que jamás baja al barro para que no se le manche la cartera, ha consagrado la inoperancia y lo ha hecho en un momento y en un lugar extremadamente delicados: la rebelión social acecha allí en cada minuto y en cada esquina.”

No es que la situación no sea dramática. De solo interiorizarse que hay algo más 18 millones de pobres de los cuales 4 millones setecientos mil son indigentes. Para graficarlo dramáticamente: la población de la ciudad de Buenos Aires, más un 50% es el número de indigentes. La caída del PBI de alrededor de un 15% implica una exasperación de la puja distributiva. Se acentuó dramáticamente la desigualdad y hay destrucción significativa del aparato productivo. Pero la oposición omite la pandemia y sus terribles consecuencias y la destrucción y endeudamiento de los últimos cuatro años. El gobierno trata de sostener la economía alimentando a 11 millones de personas y pagando parte de los sueldos de buena parte de las empresas privadas. Sin embargo actúa muy defensivamente, ha tomado iniciativas positivas sin convicción y tuvo que dar marcha atrás en varios proyectos. El impuesto a la riqueza que afecta a algo más de 9000 personas (lo que indica la concentración extrema de la riqueza), se demora y se traba cuando apenas es un parche que implica alrededor del 30% de lo que invirtió el Estado para que la situación no se descontrole y se vuelva inmanejable.

Los medios dominantes, expresiones del establishment, primero intentaron separar al presidente de la vicepresidenta. Al no lograr su objetivo pasaron a desacreditar la figura y la palabra de Alberto Fernández estigmatizándolo como marioneta de Cristina Fernández y a la ex presidenta como la concentración del mal.

Así Carlos Pagni (La Nación) titula “La monarquía de Cristina Kirchner”, Eduardo Van Der Kooy (Clarín): “Una salida a la crisis con la receta de Cristina Kirchner”; Fernando González (Clarín): “Cristina fue por Alberto y va por Massa”; Eduardo Van Der Kooy (Clarín) “Otro gran asalto de Cristina”; Luis Majul (Canal de La Nación) “La agenda de Cristina Kirchner es tóxica, extemporánea y le hace daño al país «; Laura Di Marco (La Nación): “El verdadero golpe, el que prepara Cristina Fernández contra Alberto Fernández”; “La cristinización económica de Alberto”; “La fragilidad de Alberto Fernández”.

Por Radio Mitre, la emisora del multimedio y conglomerado de negocios Clarín, el periodista Pablo Rossi editorializó: “No tienen vergüenza. Pero yo sí tengo vergüenza de tener un presidente como usted, vergüenza de tener un gobierno como el actual”; Marcelo Longobardi, con el programa de mayor audiencia expresó: “Ha ocurrido finalmente que tenemos como Presidente de la Nación a la señora de Kirchner en una versión ridícula. Ni Cristina Kirchner llegó a tanto”.


INTENTANDO ENTENDER

He recurrido a la historia de este país para entender un misterio llamado Argentina, que en el año 1974 tenía de pobreza y de desocupación 4% y 5% respectivamente. Era la sociedad más igualitaria de América Latina. Cuarenta y seis años después, este país padece más del 15% de desocupación y la pobreza va camino a superar el 45%. ¿Cómo fue que pasó? Argentina tuvo 60 años de guerra civil, EE.UU apenas cuatro. En EE.UU triunfó el Norte industrial. En Argentina el Sur, agropecuario. El modelo ganador funcionó con exclusión social hasta la crisis de 1930. La crisis capitalista habilitó la industria de sustitución de importaciones con la aparición de una nueva clase obrera que fue seducida por Perón. Eran los descendientes de los derrotados en la guerra civil del siglo XIX que encontraron su ubicación y representación en el peronismo. Desde entonces se alternan dos modelos, imposibilitados de obtener una victoria definitiva, y que se neutralizan y destruyen.

Es un país dividido, como sucede con nuestro Everest que está la mitad en Nepal y la mitad en China.

Mi problema es entender qué es el peronismo.

Alejandro Grimson, un antropólogo que es funcionario del gobierno sostiene que el antiperonismo nació el mismo día que apareció el peronismo. Entrevistado el sociólogo y ensayista Juan José Sebreli sintetizó: “El peronismo es fascismo”. El diputado Fernando Iglesias sostuvo: “El peronismo es el causante de todos los males del país”. Jorge Fernández Díaz afirmó que “la nueva oligarquía es el peronismo feudal”. Para el ex presidente Mauricio Macri, el populismo (caracterización del peronismo por sus adversarios) es peor que la pandemia. Consultado el analista político Hugo Presman sostuvo: “El peronismo intenta el desarrollo capitalista sustituyendo a una burguesía nacional débil y alienada ideológicamente, haciendo transferencia de ingresos del sector agropecuario al sector industrial y asociando a la clase obrera en un proyecto inclusivo y con mejoramiento sostenido en la participación del ingreso”. A mi pregunta si fue fascista o socialista respondió: “El peronismo es víctima de una doble incomprensión: si los padres gorilas lo consideraron fascista, sus hijos montoneros lo caracterizaron como socialista. No era ni lo uno ni lo otro: el peronismo no es fascista ni socialista. Debe ser valorizado como revolucionario en términos burgueses”.

Con relación al enorme retroceso económico y social, el periodista Eduardo Aliverti escribió haciendo referencia al modelo colonial encarnado por la dictadura, Menem y haciendo énfasis en Macri: “Miren hasta dónde llega lo que la derecha le hizo a este país que, aunque sea, debe festejarse pagar mucho menos, y a plazo más largo, apenas una parte de la fiesta orgiástica que se pegó el gobierno más siniestro de nuestra historia democrática.”

El radical Leandro Santoro devenido en kirchnerista, una de las mejores espadas mediáticas del gobierno, con relación a la derecha expresó: “La derecha se redicalizó y no tiene vergüenza de decir cualquier disparate básicamente porque funciona un dispositivo que le da sentido al disparate, a lo bizarro, y comienza a ser utilizado como un argumento más”.

El cambio político en esta sociedad puede ser apreciado teniendo en cuenta que en la etapa iniciada en 1983, Raúl Alfonsín ganó las elecciones recitando el preámbulo de la constitución liberal de 1853. Antes de la dictadura establishment-militar uno de los términos de la discusión era la patria socialista. La distancia entre lo sucedido antes y después de los años de plomo es enorme. El ensayista Alejandro Horowicz la caracterizó como la democracia de la derrota. Nació de la rendición bélica en Malvinas entre otras causas. Y la desmalvinización posterior, la idea que enfrentar a un poderoso conduce indefectiblemente a la derrota, surcó la política argentina hasta la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner.


TRISTE, SOLITARIO Y…

En estos días he leído esta novela de Osvaldo Soriano que tiene este título. Estoy impaciente por llegar a Katmandú. En un mes no ha pasado un solo día sin hechos conmocionantes: Medidas económicas que languidecen antes de ponerse en práctica, motín policial, asesinatos y femicidios diarios, la pandemia en su fase creciente, el dólar como tema diario, incendios con devastación en varias provincias, los dardos entre oficialismo y oposición, los números económicos que producen vértigo, los vericuetos contradictorios de la política internacional del gobierno, las marchas anticuarentenas semanales que son en realidad marchas antigobierno. Los planes sociales y ATP como parches para evitar que millones de argentinos puedan comer y que miles de empresas no cierren.

Me voy a descansar a la sombra del Everest. Temo por la suerte del gobierno. Algunos ya ponen en duda que llegue a la finalización de su mandato. Que lo diga un gestor de negocios, infalible para el error como Miguel Angel Broda, no es preocupante, pero sí lo es que el Secretario de Economía Popular del gobierno nacional, Emilio Pérsico declare en un reportaje a Perfil: “Mi terror es que la situación sea tan difícil que no podamos resolverla… Esta situación es mucho peor que la de Néstor Kirchner. La clase dirigente no se da cuenta. Bailamos en el Titanic. Todos. También me pasa a mí. Adelante está el iceberg y chocamos. La orquesta dejó de tocar porque chocamos y seguimos bailando”. El gobierno no puede ponerle curitas a una crisis colosal. El poder económico lo quiere encerrar en la habitación de la moderación. La ofensiva de la oposición es brutal e irracional. La pulseada por la devaluación del peso está en un momento álgido. Daniel Fernández Canedo, de Clarín, publica una nota con el título “Dólar: todavía se discute cómo y cuándo será la devaluación”. Lo dramático es que si las actuales medidas adoptadas resultan insuficientes, la devaluación es un hecho altamente probable, con las consecuencias dramáticas conocidas. La presidenta del PRO, Patricia Bullrich, convoca a una nueva marcha cuando la pandemia llega a 15.000 infectados diarios y un promedio de 400 muertos, escribiendo: «El 12 de octubre voy con mi bandera y mi auto a la marcha, voy porque creo que tenemos que salir de esta situación en la que estamos miles de empresas, comercios, trabajadores, estudiantes; todo el país en la debacle total por una situación que se podría haber evitado. Y los estudiantes, que no vuelven a estudiar, los chicos en sus casas sin escuelas, destruyendo un año de educación» En la misma línea, semanas antes, el ex presidente escribió una carta, bajo el título “Para defender el presente y ganar el futuro” que deja exteriorizada la inmensa fractura entre dos modelos, colocando el suyo en el lugar poseedor de todas las virtudes: “Hay que dar una discusión profunda y responsable sobre cuáles son los principios que deben regir Nuestro Orden Social: es la República o la republiqueta; es Democracia o demagogia; es elecciones libres o no habrá transparencia en los resultados; es seguridad o vivir con miedo; es el Estado de Derecho o es la jungla; es la propiedad o es la apropiación; es libertad de expresión o censura; es educación o adoctrinamiento. Es verdadero o falso. Es luz o es oscuridad”. Difícil es encontrar algo más maniqueo.

Me llevo de este país el significado profundo de contradicción: la oposición pide independencia del poder judicial mientras el mismo responde fundamentalmente al poder económico que representan. Se sale a defender la libertad de expresión cuando los medios mayoritarios y los que concentran por cantidad y alcance la mayor potencia de fuego están en manos del establishment. Los que piden que se abra todo, luego son los mismos que se asustan de los muertos diarios. La doctora Elisa Carrió, que se asume como intelectual, que se vanagloria de sus lecturas de Hannah Arendt, ante la pandemia sostuvo que el único que cura es el Santísimo, y que debido a la cuarentena estaba secuestrado. Si esta es una expresión de cordura, no me quiero imaginar lo que debe encontrarse en los neuropsiquiátricos


FINAL

Termino este informe sentado en un avión de nuestra línea de bandera Nepal Airlines (RA). Tengo muchas horas de vuelo hasta Katmandú. Para finalizar este informe voy a recurrir a los diarios de hoy que he leído como literatura fantástica en este mes que pasé en Argentina. Pablo Vaca (Clarín): “Los 200 días que vivimos en peligro” que concluye: “hasta el momento, la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner ha hecho agua en prácticamente todos los frentes, tanto por acción como por omisión. El coronavirus y estos 200 días que vivimos en peligro explican algunos males, pero no todos. Ni tantos.” Jorge Fernández Díaz (La Nación) “Agoniza la farsa del progresismo populista”; “La rebelión de la odiada clase media”.

Nunca en mi vida he visto algo tan enloquecedor y eso que soy el periodista de Nepal que más he viajado haciendo informes especiales para el diario Kantipur. Una oposición que fabrica fantasmas, que inventa noticias falsas o desvirtúa las reales. Un gobierno prisionero entre una ofensiva feroz de un poder económico ciego y alienado y una justicia y medios tributarios de ese poder. Un presidente que sigue alentando una moderación que agranda adversarios, con algunas iracundias verbales (“ciudad opulenta”; “el peronismo es la Argentina misma, es lo que le cuesta entender a todos”), mientras afronta una crisis económica y sanitaria que lo hiere seriamente. Alberto Fernández parece no comprender que no se pude acordar con quienes no quieren, y que por lo contrario lo quieren arrinconar y doblegar.

Una clase media, en vastos sectores que ideológicamente quiere estar cerca de los que están lejos y lejos de los que están cerca, capaz de levantar banderas tan lejanas y falsas como “Todos somos Nisman”; “Todos somos el campo”; “Todos somos Vicentin”. Con un antiperonismo tan irracional que le permite al periodista Jorge Halperín ironizar: “Hay que estar en contra, porque cuidarse es peronista”. Es posible que en el mismo sentido, dentro de cuarenta años, un nieto que le pregunte a un abuelo gorila, cómo fue aquello de la pandemia y la cuarentena, el adulto mayor le responda: “Fue el tiempo que el peronismo nos mantuvo presos en nuestros domicilios”.

Me entretengo leyendo una anécdota pequeña pero que expresa el odio que circula más que el virus en el interior de la sociedad argentina. La agencia oficial Télam informó que la tenista argentina Nadia Podoroska, muy poco conocida, pero que en una actuación sorprendente llegó a semifinales de Roland Garró apoyaba a los gobiernos populares. Inmediatamente los trolls macristas iniciaron su trabajo de demolición. “No vi ningún partido de Podoroska, pero voy a ver el próximo así pierde. No quiero a ningún kirchnerista feliz”. Cuando finalmente pierde con la tenista polaca Iga Swiatek, uno de los macristas anónimos escribió: “La inflada Podoroska cayendo como buena zurdita kirchnerista que es. Seguro después lo culpa a Macri”.

Nos dicen por los parlantes que estamos a punto de despegar. Me llevo dulce de leche, alfajores y el sabor de la mejor carne del mundo. Pero no veo la hora de llegar y comer nuestro plato típico, el Dal Bhat.

Estoy levantando vuelo. Ojalá que la Argentina también lo haga. Será una hazaña, pero leyendo su historia aprendí que lo han hecho muchas veces”.

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